Yo no
me daba cuenta, pero estaba tan metida en mis flashes que Lucas me hablaba y yo
ni siquiera contestaba. Me cagaba a pedos por no hablar, obvio, porke el pobre
chabón re peposo y la otra peposa ni hablar podía. Muy bizarro. Cuando entramos
al bar, me había asustado bastante, corte, ya decía/pensaba que nunca más iba a tomar ácidos, todos los viajes que
tuve nunca habían sido tan fuertes,
además, fuera de joda que me había asustado, el LSD no es para cualquiera. Lo
próximo que me acuerdo después de estar sentados juntos, los dos drogadictos,
arrancamos a caminar. Después de eso, todos los flashes que tuve fueron sola,
completamente sola.
Sí,
loco, no es para cualquiera. Estar solo, con ojos de sapo, flashando con alto
ácido en tu bocho no es cualquier cosa, no es fácil de manejar, no es sólo cagarte
de risa y flashar colores nada más. Flashé presencias loco, sentí con total
seguridad que lo que veía, era de verdad, y no era así, precisamente eso es lo más
valorable, ke por primera vez lo ke imaginaste alguna vez se hace realidad,
sí, es producto de tu mente, pero realmente lo estaba viendo, o sea, lo tocás
& está AHí, está de verdad ahí.
Lo
único de lo que puedo decir que estoy segura, es que en cada abrir y cerrar de
ojos aparecía en un lugar diferente. (Claramente, no era un abrir y cerrar de
ojos. Estaba en trance. Cada vez que me ponía en movimiento el viaje de un
lugar a otro, pasaba volando porque le prestaba más atención a los flashes.) Cuando
abrí los ojos, después de cerrarlos en el medio de la calle y “teletransportarme” a otro lugar, aparecí
en el piso de la entrada de Garden. Corte, cuando estas esperando que te hagan
el gesto desde la puerta para que entres a pagar la entrada, y a eskabiar
porque te espera alto enfieste dubstep style, ah tÄnto.
Yo en
todo momento pensé que lo que estaba viendo era una secuencia que me estaba
imaginando, todavía sentada a la vuelta de Emily’s con Lucas. NADA QUE VER, las
secuencias tenían cierto realismo, porque yo aparecía en los lugares en los que
flashaba estar, pero lo único ficticio era la gente involucrada, y demás.
Me
quedé sentada contra la baranda de Garden, no sé quiénes me habrán visto entrar
en trance ahí. Pero fue increíble, lo que le seguía a esas mini secuencias era
el viaje de LSD más sarpado ke tuve hasta ese momento.



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