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domingo, 5 de julio de 2015

FRAGMENTOS

Conocimiento de la mujer - Arnaldo Rascovsky

" I. EL SOMETIMIENTO AL HOMBRE EN LA SOCIEDAD PATRIARCAL

Al iniciar este estudio sobre el conocimiento de la mujer, creemos necesario señalar la intensidad que adquirió la tergiversación de los hechos biológicos & naturales, en el afán paternalístico de denigrar la femineidad con todos sus atributos más legítimos. El hombre, a través de su sociedad masculina, instituyó un sistema narcisístico en el que se sobrevalorizó a sí mismo a expensas de las condiciones positivas de ambos sexos, en tanto desvalorizaban a la mujer, en especial aquellas cualidades que llegaron a causarle una mayor envidia & codicia. 
Pero no sólo instituyó semejante sistema, sino que llegó a convencer a la mujer de la verdad de la teoría & de la práctica que había creado para inferiorizarla & a la que ella se sometió de buen o mal grado, hasta el tiempo presente, desde épocas remotísimas. 
El  conocimiento profundo de la mujer está por ello tan tergiversado que se impone una reconsideración de múltiples aspectos, facetas, vivencias &circunstancias, que intentaremos hacer en la medida de nuestra capacidad & de nuestro valor para rebelarnos contra los prejuicios & las falsas aseveraciones dominantes. 
Ya en el Génesis se revela el envidioso anhelo patriarcal de apoderarse de la capacidad creativa & gestora de la mujer, & así se presenta a Eva naciendo de la integridad de Adán como una costilla extraída de su cuerpo. Se altera así el hecho real de que es el niño de cualquier sexo (en el caso del Génesis es Adán, expresión simbólica del hombre primero) quien nace del cuerpo de la mujer, como  habrán de nacer todos los hombres. Del cuerpo de una mujer que aportó primero el óvulo, que junto al espermatozoide inició el ser que después alojó, cuidó & nutrió durante nueve meses en el interior de su matriz. Quien posteriormente lo amamantó o alimentó, quien le dio su hálito vital, su amor, su estímulo, su alegría de vivir durante largos años de presencia & apoyo que durarán casi un cuarto de la vida total del hijo.
& todo este proceso, el fundamental proceso de la existencia humana, fue no sólo genéticamente distorsionado para ofrecer al hombre un predominio existencial, sino también denigrado o al menos desestimado en su supremo valor.
En esa línea, negando la creación original a cargo de la mujer, el hombre estableció un creador masculino a su imagen & semejanza, & en su envidia & rivalidad la eliminó aún del ritual religioso. Durante esos siglos de exclusión de la mujer, en las iglesias cantaron hombres castrados: los "castrati" que dieron las voces femeninas al canto litúrgico. En tal denigración, la mujer llegó a constituir el símbolo mismo del pecado & hubo concilios & organizadas asambleas que discutieron si la mujer tenía alma.
Más grave aún fue la intensidad que adquirió el sacrificio en la hoguera de tantas pobres mujeres, muchas psicotizadas por la persecución & el escarnio con la designación de "brujas" con las que había estigmatizado la sociedad de su tiempo. Estas imputaciones se dirigían contra mujeres & estaban esencialmente basadas en el rencor, el paranoico odio patológico contra lo femenino & en la suposición perversa de que todas las estimulaciones hacia el amor constituían formas del pecado & de la alianza con el demonio. Tales oscurantismos morbosos no se han disipado definitivamente aún & se mantienen solapadamente mediante la denigración de la maternidad, la inferiorización de la mujer en otro sentidos como puede ser su exclusión de determinadas funciones o actitudes, la infravaloración en los salarios & otras estimaciones sociales, etc.
La lista de ataques, denigraciones, inferiorizaciones, limitaciones, infamias, atribuciones nefastas, mutilaciones & otros deterioros impuestos a la mujer sólo es comparable a la que se impuso al niño en el curso de la historia. Aún es probable que la mayoría de los ataques dirigidos contra el hijo representen, en muchos sentidos, una expresión contra la unidad madre-hijo, uno de los factores más intensos del resentimiento masculino. Así, la envidia que experimentó el hombre excluido de la idílica & profunda relación del recién nacido con su madre, motivó mucho de su rencor & sus actitudes contra ambos, culminando demasiadas veces con la matanza o mutilación del hijo. Esta circunstancia se institucionalizó en las culturas primitivas que exigían la matanza sistemática & ritual del primogénito. Remanentes de tal exigencia se encuentran en el Antiguo Testamento:
'Habló Yahveh a Moisés, diciendo: ''Conságrame todo primogénito. Todos los primogénitos de Israel son míos, tanto de hombres como de ganados" (Éxodo 13; 1 y 2)
Como lo ha señalado Roxanne Dunbar:
"Las mujeres forman el extenso grupo siempre oprimido más antiguo de la humanidad, & su dominación data desde la desaparición de la primitiva sociedad comunal & el comienzo de la propiedad privada".
& también:
"A nosotras, las mujeres, las oprimidas, las desheredadas, nos han arruinado. Hay pocos que no están arruinados & esos son los que gobiernan... Los oprimidos confían más en los que gobiernan que en sí mismos, porque el desprecio nace de la impotencia.
De todo modos, algunos oprimidos piensan que la vida podría ser muy diferente... Hemos sido dañadas & tenemos derecho a odiar, a despreciar, a matar, a gritar. Pero ¿para qué?... ¿Queremos acaso que el opresor admita su equivocación, que no abuse más de nosotras? El enemigo se sentiría feliz de admitir su culpa... & no hacer nada más, & tratar de absorber & exorcizar este nuevo pensamiento... Eso no repara lo que he perdido, lo que nunca tuve & lo que los otros que están peor que yo nunca tuvieron... Nada compensará el daño irreparable que han hecho a mis hermanas... ¿Cómo podríamos negociar por algo que sea menos, que la aniquilación total de un sistema que destruye sistemáticamente a la mitad de su gente...?"